El contexto global de comercio exterior se encuentra en constante ajuste. Durante 2025, la combinación de tensiones arancelarias, revisiones a tratados comerciales y el avance del nearshoring en México ha modificado de forma sustancial la forma en que las empresas deben planear su carga fiscal y su estructura operativa.
La relocalización de cadenas productivas hacia México ha generado oportunidades importantes, pero también nuevos riesgos fiscales y aduaneros. Cambios en aranceles, reglas de origen, medidas compensatorias y revisiones bajo el T-MEC impactan directamente en costos, márgenes, flujos de efectivo y cumplimiento tributario.
En este entorno, la planeación fiscal deja de ser reactiva y se convierte en una herramienta estratégica de toma de decisiones.
¿Cómo se materializan estos escenarios?
Las empresas que participan en procesos de nearshoring o que dependen del comercio internacional enfrentan múltiples variables fiscales que deben evaluarse de forma integral:
- Cambios arancelarios: incrementos temporales o definitivos que afectan el costo de importación de insumos o bienes terminados.
- Reglas de origen más estrictas: exigencias de contenido regional que determinan si un producto accede o no a preferencias arancelarias.
- Reconfiguración de cadenas de suministro: modificación de proveedores, rutas logísticas y procesos productivos con impacto fiscal.
- Tratamiento de impuestos indirectos: IVA e IEPS en importaciones, acreditamientos y efectos en capital de trabajo.
- Precios de transferencia: ajustes en márgenes intercompañía derivados de nuevos esquemas productivos o logísticos.
- Programas especiales: uso o pérdida de beneficios asociados a IMMEX, PROSEC u otros regímenes aduaneros.
Ejemplo práctico:
Una empresa que traslada parte de su producción de Asia a México puede reducir tiempos logísticos, pero si no cumple con las reglas de origen del T-MEC, podría enfrentar aranceles inesperados al exportar a Estados Unidos.
Sin una planeación fiscal adecuada, el beneficio operativo del nearshoring puede verse neutralizado por una mayor carga tributaria.
De igual forma, ajustes arancelarios repentinos pueden afectar inventarios en tránsito, valuación de costos y resultados financieros si no se anticipan escenarios alternativos.
Estrategias recomendadas
- Simular escenarios arancelarios: evaluar impactos financieros con y sin preferencias comerciales.
- Revisar reglas de origen: asegurar cumplimiento documental y técnico para acceder a beneficios del T-MEC.
- Optimizar la estructura fiscal y aduanera: analizar regímenes aplicables y su impacto en impuestos indirectos.
- Actualizar políticas de precios de transferencia: reflejar cambios en funciones, activos y riesgos derivados del nearshoring.
- Planear el impacto en inventarios y flujo de efectivo: anticipar efectos en costos, márgenes y capital de trabajo.
- Fortalecer la documentación: contratos, certificaciones de origen, pedimentos y evidencia de procesos productivos.
- Monitorear el entorno regulatorio: dar seguimiento a anuncios arancelarios y negociaciones bilaterales o regionales.
La planeación fiscal ante escenarios arancelarios y nearshoring permite transformar la incertidumbre en decisiones informadas y sostenibles.
Las empresas que anticipan estos cambios no solo mitigan riesgos, sino que fortalecen su competitividad y estabilidad financiera en un entorno global cambiante.
En ACEI, acompañamos a las organizaciones en el análisis integral de sus operaciones de comercio exterior, evaluando escenarios fiscales, arancelarios y financieros para diseñar estrategias que protejan la rentabilidad y aseguren cumplimiento en procesos de relocalización productiva.
