A partir de 2027 entrará en vigor un cambio estructural en materia de transparencia corporativa y rendición de cuentas: los informes de sostenibilidad deberán contar con aseguramiento independiente obligatorio conforme a lineamientos establecidos por el International Sustainability Standards Board (ISSB), los estándares IFRS S1 y S2, así como otros marcos regulatorios que diversos países —incluido México— están preparando para alinearse con esta exigencia internacional.
El aseguramiento obligatorio significa que las empresas ya no podrán publicar datos ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) únicamente bajo un esquema voluntario o narrativo; ahora deberán someterse a un proceso de verificación externa, similar al de auditoría financiera, para validar la exactitud, integridad y trazabilidad de la información difundida.
Este cambio es impulsado por la creciente demanda de inversionistas, autoridades y mercados financieros, quienes buscan información ESG más confiable, comparable y útil para la evaluación de riesgos y decisiones de inversión. Las empresas con operaciones transnacionales deberán acatar el aseguramiento ESG como parte del cumplimiento regulatorio obligatorio.
Cómo se materializa este nuevo requerimiento
El aseguramiento de informes de sostenibilidad implica revisar y validar indicadores ambientales, sociales y de gobernanza con procedimientos técnicos similares a los utilizados en auditorías financieras.
Algunos elementos clave incluyen:
- Validación de métricas ambientales: emisiones GEI por alcance, consumo de agua, energía, residuos y huella de carbono.
- Verificación de indicadores sociales: rotación, igualdad salarial, accidentes laborales, capacitación y relaciones comunitarias.
- Revisión de estructuras de gobernanza: independencia del consejo, controles internos, ética corporativa y gestión de riesgos.
- Pruebas de trazabilidad: confirmar que los datos publicados provienen de sistemas medibles, auditables y verificables.
- Evaluación de controles operativos y métricos: consistencia entre datos del reporte ESG y los registros de operaciones internas.
Ejemplo práctico:
Una empresa que declara reducciones de emisiones deberá proporcionar evidencia verificable, como mediciones certificadas, bitácoras de consumo energético, cálculos soporte y documentación que confirme que los datos coinciden con la operación real.
Si un tercero independiente no puede confirmar estas cifras, la empresa deberá corregirlas y ajustar sus políticas internas.
El aseguramiento obligatorio también implica adoptar metodologías de reporte consistentes, revelar riesgos materiales asociados a clima y sostenibilidad, y mantener documentación que pueda resistir una auditoría técnica.
Estrategias recomendadas
- Realizar un diagnóstico ESG previo: identificar brechas entre los indicadores actuales y los estándares IFRS S1 y S2.
- Fortalecer sistemas de medición interna: asegurar que los datos ambientales, sociales y de gobernanza puedan auditarse.
- Implementar controles internos sobre información no financiera: similar a los controles SOX usados en información financiera.
- Capacitar a áreas operativas, RH, finanzas y cumplimiento: para generar datos homogéneos, confiables y verificables.
- Integrar el reporte ESG al proceso contable: asegurar coherencia entre cifras financieras y métricas de sostenibilidad.
- Seleccionar desde ahora auditores externos especializados: para preparar los procesos de aseguramiento de 2027.
- Diseñar reportes ESG bajo marcos internacionales: IFRS S1/S2, GRI, SASB, EFRAG, según la estructura de la organización.
El aseguramiento obligatorio de los informes de sostenibilidad representa un cambio profundo en la forma en que las empresas reportan su desempeño no financiero.
Más que una obligación documental, es una transición hacia prácticas corporativas más robustas, medibles y transparentes, donde el ESG dejará de ser un discurso reputacional para convertirse en un indicador verificado de riesgo y resiliencia empresarial.
En ACEI, apoyamos a las organizaciones en la preparación de sus sistemas de medición, estructuras de reporte y procesos internos para cumplir con los estándares internacionales de aseguramiento que entrarán en vigor en 2027, garantizando credibilidad, confiabilidad y cumplimiento normativo.
