El cierre del ejercicio fiscal es uno de los momentos más determinantes del año para cualquier empresa o persona con actividad empresarial.
Diciembre no solo marca el final de un ciclo operativo, sino también el punto donde se consolidan —o se corrigen— decisiones contables, fiscales y administrativas que tendrán impacto directo en la declaración anual y en la posición del contribuyente frente al SAT.
En los últimos años, la autoridad fiscal ha reforzado su enfoque en la congruencia entre contabilidad, CFDI, pagos y declaraciones, lo que vuelve indispensable cerrar el año con información ordenada, sustentada y alineada.
Un cierre improvisado o reactivo puede derivar en deducciones rechazadas, ajustes fiscales, diferencias en auditorías electrónicas o contingencias que se arrastran durante todo el siguiente ejercicio.
Cerrar el año con orden implica revisar no solo cifras, sino criterios: cuándo se devenga un ingreso, qué gastos son realmente deducibles, cómo se documentan las operaciones y qué decisiones conviene tomar antes del 31 de diciembre.
En este proceso, el SAT suele poner especial atención en:
- La correcta emisión y cancelación de CFDI.
- La materialidad de los gastos deducidos al final del ejercicio.
- La congruencia entre pagos, bancos y contabilidad.
- El tratamiento fiscal de provisiones, depreciaciones y amortizaciones.
- La correcta determinación de impuestos provisionales y anuales.
Ejemplos comunes de ajustes en revisiones posteriores incluyen gastos facturados en diciembre sin evidencia de haber sido efectivamente realizados, provisiones contables no deducibles fiscalmente o ingresos mal periodificados que distorsionan el resultado fiscal.
Un cierre ordenado permite, además, anticipar el impacto del ISR anual, evaluar decisiones pendientes (inversiones, pagos, regularizaciones) y evitar correcciones de último momento que incrementan el riesgo fiscal.
Desde una perspectiva estratégica, cerrar bien el año también facilita:
- Iniciar el siguiente ejercicio con información financiera confiable.
- Reducir tiempos y costos en la elaboración de la declaración anual.
- Disminuir la probabilidad de requerimientos o auditorías electrónicas.
- Mejorar la toma de decisiones financieras y operativas.
El orden contable de diciembre es, en realidad, la base de la tranquilidad fiscal del año siguiente.
En ACEI, acompañamos a empresas y contribuyentes en el proceso de cierre fiscal, revisando su contabilidad, deducciones, documentación y criterios de registro, para asegurar que el año termine con claridad, cumplimiento y una base sólida para comenzar el nuevo ejercicio.
